Japanese immigrants contributed to some aspects of Cuban culture. They introduced a Japanese bonito fishing technique that is still being practiced, and worked in the areas of agriculture and floriculture.  Some assisted in diplomatic, cultural and commercial exchanges between Cuba and Japan, for instance, many worked as interpreters.


My grandfather, Kanji Miyasaka, was one of these Japanese immigrants who worked as a professional interpreter. Like most Japanese immigrants in this line of work, he didn't have an academic formation, for them it was a circumstantial profession, although this element of luck didn't diminish their translation skills.

Their verbal contribution is less "tangible" than others, perhaps because spoken words lack the materiality of plants, flowers, or even fishing techniques (that can be taught and reproduced from generations).  Also, many translations weren't recorded or documented; and interpreters don't produce things, but a dialogue that moves around different places.

Still, it is produced somewhere.

In the case of my grandfather, there is a place that represents him.  He worked for 20 years, until he retired at the age of 82, for the National Institute of Sports, Physical Education and Recreation (INDER, for its Spanish initials), which is located at the Sports City Complex (Ciudad Deportiva), in Havana City.  There he made possible for Cuban athletes and sport personnel to communicate with many Japanese athletes (from different sports), who visited Cuba on several occasions.

Thus for Japanese interpreter Kanji Miyasaka, his experiences and contributions as a Japanese immigrant in Cuba were deeply connected to the Sports City Complex.


Los inmigrantes japoneses hicieron aportes en algunos espacios de la cultura cubana. Introdujeron una técnica para pescar bonito, la cual aún se practica en Cuba, y trabajaron en las áreas de la agricultura y la floricultura. Participaron en intercambios diplomáticos, culturales y comerciales entre Cuba y Japón, por ejemplo, algunos trabajaron como intérpretes.

Mi abuelo, Kanji Miyasaka, fue uno de estos inmigrantes japoneses que trabajaron como traductores profesionales. Él no tenía una formación académica como intérprete, y en una situación similar estaba la mayoría de los inmigrantes japoneses que se desarrollaron en esa esfera.

Esta contribución verbal es menos "tangible" que otras, tal vez porque las palabras habladas tienen menos materialidad que una planta, una flor o incluso una técnica pesquera (que se enseña y reproduce por generaciones). Además, muchas traducciones no fueron grabadas o documentadas; y estos traductores no produjeron cosas, sino un diálogo que en muchas ocasiones fue itinerante.

Aún así, el diálogo se produjo en algún lugar.

En el caso de mi abuelo, yo lo identifico con uno en particular. El trabajó durante 20 años, hasta que se retiró a los 82 años de edad, en el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), que se ubica en el Complejo Ciudad Deportiva, en La Habana. En este sitio él hizo posible la comunicación entre atletas cubanos y personal deportivo, y muchos atletas japoneses (de diversos deportes) que visitaron Cuba en muchas ocasiones.

Así, para el traductor de japonés Kanji Miyasaka, muchas de sus experiencias y contribuciones como inmigrante japonés en Cuba estuvieron vinculadas a la Ciudad Deportiva.


日本人の移民はさまざまな方面でキューバの社会に貢献していました。 彼らはカツオ漁を行い、今現在でも使われているの技術をキューバに浸透させ、中には、農業や花づくりの産業の中で働いている人も数多くいました。また他にも、多くの人が通訳という仕事を通して、日本とキューバ間の外交、文化、そして経済を活発にする手助けをしていました。



私の祖父には、彼自身を象徴する場所があります。彼82歳で引退するまで20年間、ハバナ市に拠点していた総合スポーツ施設の中にある、国営のINDER (Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación) という、スポーツ、体育とレクリエーションに関する協会働いていました。祖父はそこで通訳として、キューバのスポーツ選手と、キューバを訪れたあらゆる種目の日本人のスポーツ選手の交流の手助けをしていました。