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 "Miyo  [Inoue]  y  sus  hijos  en  la  casa  del  central  Preston  (antigua  provincia  de  Oriente)".   

"Miyo  [Inoue]  y  sus  hijos  en  la  casa  del  central  Preston  (antigua  provincia  de  Oriente)".

 

 
 
 Colonia  japonesa  de  Isla  de  Pinos,  1940.

Colonia  japonesa  de  Isla  de  Pinos,  1940.

 
 
 
 "Estación  de  trenes  de Herradura".

"Estación  de  trenes  de Herradura".

 
 
 "Colonia  de  japoneses  en  Pinar  del  Río". 

"Colonia  de  japoneses  en  Pinar  del  Río". 

 
     

 

 

 
 "En  primer  plano,  Hino  ejecuta  un baile  tradicional  japonés,  acompañado  por  la  melodía  de  un  shamisen  (finales  de  la  década  de  1950).  Cayo  Largo,  Consolación  del  Sur".

"En  primer  plano,  Hino  ejecuta  un baile  tradicional  japonés,  acompañado  por  la  melodía  de  un  shamisen  (finales  de  la  década  de  1950).  Cayo  Largo,  Consolación  del  Sur".

 
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 Kojiro  Ayata. 

Kojiro  Ayata. 

 
 
 "Hisao  Iwasaki  en  su relojería  de  Consolación  del  Sur".

"Hisao  Iwasaki  en  su relojería  de  Consolación  del  Sur".

 
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 Hisao  Iwasaki  y  su  esposa.

Hisao  Iwasaki  y  su  esposa.

 
 
 "Masae  y  Takizo  Uratsuka  (al  fondo  la  Mina  de  Matahambre)".

"Masae  y  Takizo  Uratsuka  (al  fondo  la  Mina  de  Matahambre)".

 
 
 Kyukichi  Ishikawa  y  su  familia.

Kyukichi  Ishikawa  y  su  familia.

 
 
 Presidio  Modelo,  también  llamado  Reclusorio  Nacional  para  Varones  de  la  Isla  de  Pinos.

Presidio  Modelo,  también  llamado  Reclusorio  Nacional  para  Varones  de  la  Isla  de  Pinos.

 
     

 

 

 
 Colonia  japonesa  en  Pinar  del  Río.  

Colonia  japonesa  en  Pinar  del  Río.  

 
 
 "Mieko  Inoue  visita  a  su  familia  en  Japón". 

"Mieko  Inoue  visita  a  su  familia  en  Japón". 

 

Por Miharu M. Miyasaka

El capítulo "Los días de la guerra" ha sido publicado con permiso de Rolando González Cabrera, autor del libro La saga japonesa en el occidente cubano. En esta ocasión se cambió el estilo de las citas, que en el original aparecen en itálica, así como la escritura de las palabras udon y shamisen. No obstante, la versión digital reproduce con gran exactitud la forma y el contenido del texto impreso.    

Las fotos han sido cortesía de Rolando González Cabrera, de los nikkeis Kenji Iwasaki, Sayuri Martínez Ishikawa, Julieta Fonte Iha, Narryman Piña Fonte y Joel Ayata, y de José Alfonso. Algunas pertenecen al libro La saga japonesa, y se reprodujeron con permiso de su autor. Otras fueron publicadas previamente en cubanonikkei.com, o aparecen por primera vez en esta edición digital del capítulo "Los días de la guerra". La imagen aérea del Presidio Modelo fue tomada del sitio isladelajuventud-cuba.com, con autorización de su creador, José Alfonso.

Rolando González Cabrera es Licenciado en Historia y Ciencias Sociales, Técnico Investigador del Museo Municipal de Consolación del Sur, e Investigador Agregado del Centro Juan Marinello. Para él, narrar las experiencias de los inmigrantes japoneses en Pinar del Río era “una deuda con muy buenos amigos de mi familia [que eran] japoneses originarios y [con] descendientes amigos míos. [Al mismo tiempo, aporta al] conocimiento [sobre] la labor y la contribución a lo cubano de este grupo de personas que ha quedado para siempre en la cultura de este país y de América”.

En otra ocasión comenté sobre este trabajo de investigación que considero muy necesario porque documenta los recuerdos de los descendientes de segunda generación (nisei); a través de sus memorias se narran, desde/para el presente, unas experiencias pasadas que, de otra manera, se desconocerían. En la mayoría de los casos, los hijos de los inmigrantes japoneses son los únicos intermediarios con la primera generación (issei). Sus testimonios son imprescindibles para imaginar cómo fue la vida de sus padres, puesto que la mayoría de los isseis no dejó constancia, a través de la escritura o en entrevistas, de los detalles de su experiencia migratoria y de la guerra. La importancia de recopilar estas historias personales, familiares y de la comunidad la expresa muy bien una idea del libro, en palabras de la nisei Mieko Inoue: “hay que llegar antes que el olvido”. El trabajo investigativo de González Cabrera es sumamente valioso porque no solo expande el conocimiento sobre los japoneses y sus descendientes en Cuba, sino que se propone llegar antes de que este se pierda si no se documenta y transmite a tiempo (como ocurrió, desafortunadamente, en el caso de la mayoría de los isseis).  

Tradicionalmente, la migración japonesa a Cuba no generó una extensa labor investigativa. No obstante, a partir de la primera década del siglo XXI se han publicado más libros sobre el tema (entre ellos, Japoneses en Cuba, La saga japonesa en el occidente cubano, Shamisén, Un japonés en Santiago de Cuba), así como artículos dentro y fuera del país, en parte, debido al interés de historiadores, académicos, escritores, nikkeis de comunidades de Estados Unidos y Canadá, y descendientes cubano-japoneses. Sin embargo, si bien la Segunda Guerra Mundial ha sido muy estudiada en el caso de las comunidades de Norteamérica, Cuba se beneficiaría de una exploración más abarcadora (por ejemplo, un libro exclusivamente dedicado al tema) de las experiencias individuales, familiares y comunitarias, así como de los mecanismos políticos, administrativos y sociales que conformaron la experiencia cubano-japonesa de la guerra (antes, durante y después). Que además se posicionara de una manera crítica frente al rol y la responsabilidad del gobierno japonés en el conflicto.  

El capítulo “Los días de la guerra” se suma a otros estudios que han sentado las bases necesarias para que futuros investigadores exploren el complejo proceso de prácticas y significados que conectaron directa e indirectamente a la comunidad cubano-japonesa con la guerra. El texto aporta elementos novedosos, como el de la incertidumbre inicial respecto a qué hacer con las familias japonesas (cuando son enviados a La Habana para seguidamente ser devueltos a sus casas). Sería interesante explorar si esto fue un reflejo de las fluctuaciones en las listas oficiales de “enemigos” japoneses; en Isla de Pinos, la primera lista publicada por la Gaceta Oficial de la República establecía un número menor de “enemigos”, pero ya la segunda incluía a todos los “japoneses residentes en ese territorio”.* ¿Por qué en Pinar del Río hubo un intento inicial de internamiento familiar? Hasta donde conozco, en el resto del país la medida policial se concentró desde el primer momento en los hombres japoneses y sus descendientes mayores de edad (con excepción de tres mujeres japonesas).

González Cabrera nos posiciona desde la perspectiva de un grupo de personas que experimentaron una serie de políticas y circunstancias históricas que escapaban a su control; pero nos muestra a individuos que también desarrollaron estrategias para salir adelante, y de esta manera se autorizaron a retomar cierto control sobre sus vidas. ¿Qué se esperaba de unos hombres declarados enemigos de la nación y encarcelados en una cárcel de máxima seguridad, y de unas mujeres y niños desprovistos de la figura que tradicionalmente los sostenía? Tal vez los que desarrollaron estas políticas no se preocuparon por sus efectos, o no imaginaron que las mujeres asumirían valientemente el precario sostén de la familia, que entre los hombres se crearía un fuerte sentimiento de solidaridad, o que la experiencia de la guerra conectaría más a una comunidad japonesa que pudo entonces constatar sus reales dimensiones nacionales, puesto que al concentrar en el Presidio a todos los hombres japoneses en territorio cubano, estos se pudieron (re)conocer en su totalidad. Agradecí mucho la inclusión de testimonios que no aparecían en otros libros, cuyos autores entrevistaron a otros japoneses y/o descendientes, porque así, poco a poco, de texto en texto, se va construyendo una visión multifacética de lo que significó ser japonés y descendiente de japoneses en Cuba en los días de la guerra.

 

* Este dato aparece en un trabajo escrito hace años por una especialista del Museo del Presidio Modelo de la Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud). Solo tuve acceso a una fotocopia en la que no aparecía el nombre de la autora o la fecha exacta en que fue realizado (aunque es probable que fuera en el 2002). El texto es breve, y describe de manera muy concisa aspectos del encarcelamiento de los inmigrantes japoneses y alemanes en lo que denomina el “Campo de Internamiento para varones de Isla de Pinos”. También hace importantes referencias a publicaciones de la época, testimonios de inmigrantes japoneses y alemanes, y expedientes del archivo del Presidio Modelo.

 

González Cabrera, Rolando. "Los días de la guerra". La saga japonesa en el occidente cubano. Pinar del Río: Ediciones Loynaz, 2009. 28-46. Impreso.